Ejercicio hipopresivo para la incontinencia post-prostatectomía

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En este artículo se presenta los beneficios de los hipopresores como una herramienta complementaria de entrenamiento de los músculos del suelo pélvico para la incontinencia después de la cirugía de cáncer de próstata.

La incontinencia urinaria es el efecto secundario más común que sufren los hombres después de la cirugía de cáncer de próstata junto con la disfunción eréctil. Aunque no supone un peligro para la vida, la incontinencia urinaria tiene definitivamente un impacto negativo en la calidad de vida del paciente. Más allá de la frustración y la vergüenza asociadas a la disfunción del suelo pélvico, muchos pacientes la describen como deprimente, desmoralizante y devastadora.

La principal medida de tratamiento de carácter conservador, y la más recomendada, es el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico. En los últimos años, algunos investigadores también han recomendado programas de ejercicio alternativos con un enfoque holístico, como Pilates e hipopresivos, para mejorar la calidad de vida del paciente y los síntomas de incontinencia urinaria. Estos programas alternativos de entrenamiento muscular del suelo pélvico se basan en la conexión entre el suelo pélvico, sus músculos sinérgicos (abdominales, pélvicos, lumbares) y su papel interrelacionado en la postura y la respiración. Entre estos programas de ejercicios complementarios, los ejercicios hipopresivos han recibido cada vez más atención para la recuperación de la incontinencia urinaria posterior a la prostatectomía.

¿Qué es lo que se sabe acerca de los hipopresores para la incontinencia post-prostatectomía?

Aunque los ejercicios de abdominales hipopresivos se han hecho populares entre las mujeres, algunos investigadores, médicos y practicantes han comenzado a aplicar estos ejercicios para cuestiones masculinas específicas como la incontinencia urinaria después de una prostatectomía. Recientemente, en la revista de la asociación española de fisioterapia Chulvi-Medrano & Rial, 2018, se publicó un caso práctico sobre un programa adaptado de ejercicios hipopresivos para la incontinencia urinaria tras una prostatectomía radical. Describimos el caso de un varón de 46 años con una grave incontinencia urinaria de esfuerzo seis meses después de la cirugía. Utilizamos un programa de ejercicios para el suelo pélvico que consistía en ejercicios hipopresivos, combinados con la contracción de los músculos del suelo pélvico. Se obtuvieron resultados satisfactorios después del procedimiento de rehabilitación, como lo demuestra la reducción de 3 compresas diarias a ninguna. Cabe destacar que los ensayos clínicos han demostrado los beneficios de iniciar un programa de rehabilitación para fortalecer el suelo pélvico lo antes posible después de la prostatectomía. Anteriormente, se ha estudiado el efecto del ejercicio hipopresivo en la incontinencia urinaria femenina y en la mejora de la función del suelo pélvico de las atletas. Sin embargo, esta fue la primera vez que se estudió los hipopresores en el contexto de la fuga de orina masculina.

En el mismo sentido, otros investigadores también han incluido los hipopresores en su programa de entrenamiento del suelo pélvico para la incontinencia urinaria post-prostatectomía. Además, estos estudios encontraron mejoras en la gravedad de las pérdidas de orina involuntarias y mejoras en la calidad de vida de las pacientes.

¿Pero cómo funcionan los músculos hipopresores?

La hipótesis que justifica el uso de los abdominales hipopresivos como complemento del suelo pélvico y del programa de ejercicios del core es que permiten rehabilitar el tronco con estrategias posturales y respiratorias específicas, al tiempo que reducen la presión sobre los órganos y estructuras pélvicas. La parte más llamativa de la técnica de respiración hipopresiva es el vaciado abdominal. Esta maniobra de respiración implica una técnica de exhalación de bajo volumen pulmonar seguida de una expansión de la caja torácica que implica la activación de los músculos inspiratorios. La expansión de la caja torácica durante la fase de retención de la respiración conduce a un notable arrastre de la pared abdominal y simultáneamente a la elevación del diafragma torácico. Estudios observacionales recientes han demostrado cómo la técnica hipopresiva fue capaz de elevar las vísceras pélvicas y de activar el suelo pélvico y los músculos centrales profundos en mujeres entrenadas con hipopresores. Desde un punto de vista histórico, esta maniobra respiratoria característica se describió y practicó por primera vez como un pranayama de yoga llamado Uddiyanha Bandha.

El control de la respiración hipopresiva

Además del control de la respiración, la técnica hipopresiva implica una serie de poses estáticas y dinámicas que operan sobre la hipótesis de entrenar los músculos estabilizadores de la columna vertebral, como el núcleo y los músculos pélvicos. En este sentido, la hipopresión no es exclusivamente una técnica de respiración, sino que es una técnica integrada de todo el cuerpo. La práctica de la técnica hipopresiva implica el control del cuerpo, la conciencia del cuerpo, la corrección postural y la atención a lo largo de sus diferentes posturas y técnicas posturales. La introducción de programas de ejercicios holísticos para entrenar los músculos sinérgicos del suelo pélvico y los patrones de respiración pueden verse como herramientas complementarias para la restauración de la conciencia y la funcionalidad del cuerpo del paciente.abdominales-hipopresivos-posicion inicial

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Otra hipótesis de los efectos de la respiración hipopresiva en el suelo pélvico es la capacidad de mover las vísceras pélvicas cranealmente como consecuencia de la apertura de la caja torácica después de la retención de la respiración. Este vacío levanta el diafragma y, en consecuencia, crea una tensión ascendente en la fascia transversal, el peritoneo y otras estructuras fasciales relacionadas. Además del efecto de succión del diafragma, una correcta alineación de la caja torácica y la pelvis durante el ejercicio contribuye a mejorar la suspensión y la posición de las vísceras en la pelvis. La movilidad lograda con la respiración y sus sensaciones corporales puede ser una de las razones por las que los hipopresores también se han recomendado como facilitadores propioceptivos para quienes tienen poca capacidad para “encontrar su suelo pélvico” Latorre y otros, 2011.

Es importante destacar que una operación de extirpación completa de la próstata causará, en la mayoría de los casos, fibrosis postoperatoria y daños neurovasculares. Tanto las lesiones neurovasculares como las musculoesqueléticas son factores que contribuyen a la incontinencia urinaria post-prostatectomía. Posteriormente, se han destacado los ejercicios centrados en el aumento de la irrigación vascular local y la reactivación de la musculatura dañada como los principales objetivos para ayudar a los pacientes a recuperar la continencia. En este sentido, los movimientos respiratorios, la manipulación de la fascia y la disminución de la presión pélvica pueden dar lugar a un aumento del suministro vascular. Un estudio anterior ha demostrado una mejora en el retorno venoso de la arteria femoral durante la maniobra de respiración hipopresiva. En conjunto, todos estos factores pueden favorecer la microcirculación en el área pélvica. Por último, la activación muscular del suelo pélvico y los músculos centrales observada durante la práctica de la hipopresión y los cambios de los músculos puborrectales e iliococcígeos después de un entrenamiento intensivo de los músculos del suelo pélvico son otros factores que podrían repercutir en la incontinencia de urgencia, la incontinencia de esfuerzo y los síntomas de la incontinencia por rebosamiento que son comunes después de las cirugías de prostatectomía.

Hasta la fecha, los resultados de estas investigaciones e informes clínicos abren nuevas estrategias complementarias de entrenamiento del suelo pélvico para el tratamiento de la incontinencia posterior a la prostatectomía. Los hipopresores y los ejercicios para los músculos del suelo pélvico no son invasivos, no requieren material costoso y proporcionan un enfoque basado en el ejercicio como parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, la instrucción cualificada, la progresión técnica y el cumplimiento de la intervención son componentes críticos de cualquier protocolo de entrenamiento del suelo pélvico e hipopresivo.

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